lunes, 5 de mayo de 2025

Las dos muertes

 "—¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? —le pregunté inútilmente.

—No, nada.

Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle.

Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada."

Así nos fuimos de la casa, como la Irene de Cortázar, para no volver nunca más. No lo sabíamos, pero esa fue la primera muerte. El 7 de julio de 2019, la casa, la escalera, la cocina, el sillón del living, la taza de plástico, el piano... Nunca volver.
Así fue la primera muerte: lenta, compasiva, suave pero inexorable. Dejamos el piano, las partituras, los libros, la biografía de Verdi, la Divina Comedia de Dante, los nueve infiernos. Dejamos atrás a Virgilio y a Beatriz. Hasta la taza de plástico. Dejamos todo y tiramos la llave.

La primera muerte fue la casa. Era una casi no muerte. Había un poco de vida, de caminatas al sol por las veredas de algún gobernador ilustre. Las frases que quedaron tatuadas en mi alma:
—"Mirá vos si yo me iba a imaginar semejante paseo, y con esta compañía."

La vereda era París o Madrid. Era todo. Sin quererlo ni proponérselo, la mejor enseñanza del momento presente.
Ni un recuerdo de la casa tomada, nada del pasado, ni un atisbo de futuro. Solo momento presente. Mil gurúes de la India en una frágil Irene de ochenta y ocho años. Mil enseñanzas sin proponérselo. Mil mantras cantados.

El paso lento, tomados del brazo al sol. Detenerse en una flor, o en una casa que antes fue un colegio, o una fábrica, o París, o Tucumán. Un mundo Technicolor.

Irene ya no estaba en la casa, pero tenía todo el mundo en su imaginación: todas las ciudades, todos los colegios, todos los parientes.

Irene no sabía que ya había muerto. Caminaba al sol por la vereda, del brazo, en París.

La segunda muerte llegó también un día 7, en noviembre, casi al final de la pandemia de 2020. Se anunció antes, con tiempo: educada, implacable, definitiva.
Un mes o más acariciando fotos viejas, sosteniendo la mano de Irene en un gran teatro, con cortinas rojas, con la orquesta y la soprano en su mejor versión, épica,

Dicitencello a 'sta cumpagna vosta,
ch'aggio perduto 'o suonno e 'a fantasia...
ch''a penzo sempe,
ch'è tutt''a vita mia...
Te voglio bene...
Te voglio bene assaje...

Todos aplauden de pie. Se cae el teatro. Algo nunca visto.
Una camita, un suero y una sonda. Pero han venido todos: Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, el Dante, Virgilio y Beatriz, y toda la familia de Tucumán.

jueves, 29 de agosto de 2024

Microcuentos 02

29-08-2013

Llegó por atrás casi sin saludar, por la puerta del lavadero, no se por que esa puerta siempre rota, sin el vidriecito verde ese chiquito que antes tenía la calcomanía de Castrol, con el zócalo oxidado, siempre floja, siempre ruidosa. Traía una bolsa, pero no me extrañó por que siempre llevaba una bolsa.

Microcuentos 01

29-08-2013

Llamó a la puerta del patio casi como una brisa, no se si sonó o no, pero supe que estaba ahi. Me acerqué, giré la llave que sonó mas fuerte casi como la de un calabozo, pestillé lentamente como dejando entrar el sol primero y si, ahí estaba, no sé por que lo supe.

jueves, 8 de febrero de 2024

La carta familiar. (ensayo ChatGPT)

Aquella tarde sombría y lluviosa, Luis encontró la casa que había buscado durante años, en el recodo de un callejón tranquilo. Un lugar de muros altos y enredaderas que se aferraban a la madera como queriendo ocultar algo. Con el alma aturdida por la melancolía del clima, tocó la puerta de roble gastado y aguardó el eco de sus nudillos.


Al abrir, sus primos lo recibieron con un entusiasmo controlado. Algo pesaba en el aire, una tensión silente que se deslizaba entre los pliegues de sus sonrisas.


Luis extendió el sobre de papel amarillento, una carta de tío Roberto. Los ojos familiares devoraron las letras, buscando desesperadamente alguna revelación, pero las palabras permanecieron enmascaradas tras el papel.


La carta, como un misterio que se negaba a ser revelado, permaneció intacta entre sus manos. Todos sabían que podían leerla, pero ninguno se atrevía a romper el sello que encerraba las palabras.


Sin embargo, el miedo a lo desconocido, la sombra de una posible tragedia, los mantenía paralizados. Preferían imaginar mil escenarios antes que enfrentarse a la verdad contenida en aquel papel.


La tarde se desvaneció lentamente mientras la carta seguía reposando sobre la mesa, un enigma suspendido en el tiempo. Luis se despidió con un nudo en la garganta, llevando consigo el secreto de aquella correspondencia sin abrir.


En la casa, los muros vigilantes guardaban celosamente el misterio de la carta de tío Roberto. Sobre la mesa, además del sobre, reposaban una lámpara de bronce antigua y una pila de revistas desordenadas, como si el tiempo se hubiera detenido en aquel lugar. 



sábado, 14 de marzo de 2020

Nota del autor: COVID-19

Hace apenas tres semanas escribí mi primer cuento de este Blog, lo titulé "mavet" si aún no lo googleaste, estas a tiempo de buscar en la cultura yiddish su significado.
Hoy a tres semanas de ese cuento, estoy cumpliendo mi segundo día de semi-cuarentena a causa del Corona virus y no, no estoy enfermo pero creo en aquelllo de la cultura cívica, si podemos hacer algo para desacelerar el avance de este virus lo hagamos. 
No sé si en un Blog de ficción van "notas de autor" pero bueno, es mi blog y así va saliendo. Ya tengo en mente el cuento dos, y si, no podré evitar el tema.
Gracias por leerme.

domingo, 23 de febrero de 2020

Cuento uno: Mavet




A esa hora, ya estábamos comiendo el postre, todos hablaban al mismo tiempo, de diversos temas, alguien discutía con el mozo por que la ensalada de fruta tenía pera y el no come pera, simple, buen punto, peras no, ese es su límite, no la quiso por que tenía pera, aún asi un postre no se tira y se lo quedó alguien mas previo victimizarse un poco, otro quería helado pero de crema americana, no se que es la crema americana, algo blanco, dulce pero no se bien que es, no es vainilla y no es crema, habia en la mesa uno o dos flanes con dulce de leche, los piden asi, con mucho dulce de leche y el mozo se los trajo con mucho, mucho, con demasiado dulce de leche. despropocionado si te has comido esas milanesas con dos huevos fritos y papas fritas y una empanada de entrada.
Ahí, en medio de ese bacanal de postres dulces alguien explicaba con tono mas serio que Makom, Zman y Lahashot, significan el lugar, el tiempo y el hacer, estar en el lugar justo en el momento correcto y no fortuitamente, si no por que quiero estar y hacer lo que voy a hacer. Eso hacíamos nosotros, estar juntos con la excusa del almuerzo, pero estar ahí, en ese lugar y a esa hora. Eso teníamos que hacer.
Desde siempre me interesó otra cultura que fuera distinta a la propia aprendida, la de la niñez y la juventud, a veces la cultura adoptada tiene mas sentido que la aprendida de niño, todo tiene una explicación, un porqué, incluso una palabra que lo define. Para todo tienen palabras y todas suenan iguales. Hay culturas basadas en la esperanza y en el premio, otras en la culpa y el castigo, unas en las que cantan cuando alguien muere y otras en las que lloran.
Recordé haber acompañado a algunos de mis amigos en sus alegrías, haber faltado a otros encuentros y haber estado al lado en los momentos difíciles. Me acordé de la enseñanza del rabino, aquello de que el que se lava las manos no por que algo no le interesa, si no por que ya hizo lo que le correspondía hacer. Y así, de ese pensar de muertes y cementerios, los vi a todos, nos vi a todos, y me surgió la pregunta: Quien será el primero ? Cuánto faltará?.
Lo vi al gordo y dije casi seguro sea él, una tarde cualquiera, a media tarde, se cansó de más, ya caminaba medio raro, trasnocha, le aparecen cosas, y un día, una tarde cualquiera, chau, se nos fué el primero, todos llorando al gordo, pensando lo bueno que era, así con todos sus defectos, asi tal cual era, era él.
O quizás yo, por que no yo? La vecina golpeando la puerta, alguien preocupado por que no fui a trabajar dos dias, el cerrajero rompiendo la cerradura, al menos no tendré que pagar para repararla, y yo ahi tirado al lado de la cama, listo, ya me fuí hace un día, ahi sin taparse, sin una manta, sin colchón, ahi en el suelo, frío, solo. Se acabó el sushi para el cumpleaños.
A los que menos te imaginas, La Parca se los puede llevar antes, por que es asi, no hay una regla, no depende si estas sano o enfermo, si pagaste o no el monotributo, ella dice: -hoy vos, y chau, fuiste. Ahi ese día, ahi en la calle en pleno día.
Y si es el mas sano de todos? Por que mirá que te esforzás, te cuidás en las comidas, andas en bici, pero esto es asi, si te toca, te toca.
Vos ahí parado a una cuadra del Rancho Grande, gesticulando mientras hablás por teléfono con vaya a saber quien que no cortó la llave de la luz de vaya a saber dónde, te dije, es un instante, apenas el ruido de una moto, es tan rápido que no los ves, un chico que no tendria ni quince años y pum! Un fogonazo de luz, un instante y te fuiste, por un teléfono de quinientos dólares te compraste un mal viaje. Que mierda, no va a ser lo mismo sin vos.
Puede se cualquiera, mirá que aquel otro potz, descalzo, al lado de la pileta, tratando de arreglar la bomba, si yo le dije que llame a alguien, que lo arregle otro, no, el queria ver por que entra aire a la bomba y salta la térmica y ahi va a meter mano donde no debe y ya sabés: pum! Otro fogonazo distinto, mas corto, mas seco pero igual de letal y se iba el primero. Es que no lo podeés creer, en serio que puede ser cualquiera.
Nadie sabe quien va a ser, es lo único seguro. Y estamos todos en la mesa esperando que venga, y vi al que le tocaba ser primero por que le apareció algo raro en la sangre y estaban viendo que era y al otro que estaba super sano y todo el dia arriba del auto de aca para allá que el puente no se que, que el desague de la banquina norte, que el cartel indicador de salida no está... pum! Un golpe seco en la ruta no sé si se cruzó, si el no lo vió, no sabe nadie, pero ya está, es el primero, alguien iba a ser.
El otro con la cadera, el otro después que terminó media maratón, el otro con la tubería nueva, el otro con la presión arterial, a el otro le subió el colesterol, mucho, y no se que mierda hace pero te jode, cagaste, ese día La Parca queria uno de ojos claros y chau, fuiste por 0,5 mg de más. Quién nos va a organizar ahora ?

Y entonces, alguien pide “permisooo” asi con varias “o” al final, me asusté un pocó, crei que venía a buscarme y no, traía el café, ya le habian pasado la cucharita a todo el dulce de leche y habia cafés en la mesa, no todos tenían, pero es asi, no todos tienen café, no todos quieren pera, no todos le ponen hielo a la leche.
Recién ahi prestando atención de nuevo, estando presente, los miro a todos, despacio, con tiempo, uno por uno. Y estábamos todos.
Riéndonos de tonterías, filosofando en hebreo, manchándose la camisa unos, organizando el viernes a la noche otros. Estabamos todos, todos vivos, viviendo, todos disfrutando, todos sonriendo, todos como todos los Viernes.
Todos en el lugar justo y en el momento correcto.


MZL